Es la chaqueta que te pones en las paradas, no la que llevas puesta mientras caminas: relleno de plumón de alto poder calorífico, comprimible hasta caber en la parte inferior de la mochila, pensada para esos diez minutos de bocadillo a 3.000 metros donde el cuerpo se enfría en segundos en cuanto dejas de moverte. La capucha ajustable con cordón cubre bien con casco puesto debajo, algo que revisamos siempre en tienda porque no todas las capuchas de plumón lo permiten.
El plumón pierde gran parte de su capacidad de aislar si se moja, así que no es una chaqueta para llevar puesta bajo lluvia activa sin una capa impermeable encima: en días húmedos, mejor guardarla seca en la mochila y sacarla solo en la parada, dentro de refugio o en el coche de vuelta.
Se guarda descomprimida siempre que puedas (colgada o en bolsa de malla, no en la funda de compresión de forma permanente), porque el plumón necesita esponjarse para mantener toda su capacidad de aislar; guardarla comprimida temporada tras temporada acorta su vida útil.

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